- El elemento sociocultural es determinante en el varón para no formular denuncias por violencia.
- Este fenómeno se presenta porque el varón no hace uso substancioso de sus derechos desconociendo que existe la Ley 19.325 que tipifica la violencia domestica hacia el varón.
- Al no existir una institución exclusiva para varones estos no denuncian.
- Falta de recursos para el hombre maltratado, no existe servicios un teléfono de emergencia como en el caso de las mujeres.
- Problemas de credibilidad, falta de apoyo familiar y conciencia social.
- Miedo al ridículo, vergüenza de reconocer victima ante la sociedad por atribuciones de género, verse sometido o débil.
Los estereotipos rígidos del varón con lo que se espera del como “macho” o el temor a las burlas hacen que trate de esconder el problema. En ese “esquema social” de proveedor, jefe de familia y protector, una denuncia de agresión significaría trastocar los roles establecidos, donde se supone que el varón es el que “lleva los pantalones” y en último de los casos el que maltrata es el. Para muchos es un admisible reconocer ante sí mismo y ante los demás la caída de su superioridad. No denuncian porque el maltrato de sus esposas o hijos es un duro golpe a su autoestima.
Hay sentimientos comunes en el hombre maltratado: soledad, sufrimiento, vergüenza, pobre, autoestima, culpa, inhibición, propensión a la humillación o temor a tomar una decisión.
La soledad que sienten es el denominador común. Callan, sufren en silencio pues no hablan sobre su situación ni con el familiar más cercano ni el amigo de confianza. Su respuesta ante la violencia es quedarse callado y aceptar el hecho con resignación o huir momentáneamente de la situación.
No es frecuente que un hombre exprese sus sentimientos y debilidades y le diga a alguien que está siendo maltratado. “No está bien” ver a los hombres lloriqueando o quejándose. Se le ha educado para que reprima sus emocione y se comporte como “todo un hombrecito” desde pequeño. Debe ser capaz entonces, de soportar y controlar el maltrato si es que se reconoce, pues no existe creencia de que la mujer violenta pudiera entrañar peligros potenciales, a pesar de los casos que se reseñan en la prensa mundial.
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